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La campaña Zero Estigma tiene
como objetivo que en el trato hacia las personas con
enfermedades mentales no predominen el prejuicio, la
ignorancia y el miedo, sino que se les acepte, se les
conozca y se les comprenda. La campaña está siendo llevada a
cabo por EUFAMI (Federación Europea de Familiares de
Enfermos Mentales) y por las asociaciones que forman parte
de ella. Todas trabajan a través de programas nacionales e
internacionales |
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Los efectos del
estigma social pueden resultar devastadores para un enfermo
mental. Pueden ocasionarle una recaída, retrasar su
recuperación o acentuar la enfermedad. La actitud de la
sociedad hacia las personas con
enfermedades mentales resulta
vergonzosa. Según estudios recientes, un 47% de las personas
con enfermedades mentales han sido increpadas en público. un
26% han tenido que mudarse y un increíble porcentaje del 83%
de estas personas mencionan el estigma social y la
discriminación como uno de los principales obstáculos para
su recuperación. |
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Las
enfermedades mentales son una de las discapacidades más
comunes en la Unión Europea: concretamente, más de 130
millones de personas (uno de cada cuatro habitantes de la
UE) experimentan algún tipo de enfermedad mental a lo largo
de su vida. Y, aun mas espeluznante es el dato según el cual
uno de cada cinco jóvenes de menos de 15 años han sufrido ya
alguna enfermedad mental. El suicidio es la segunda causa de
mortalidad entre las personas menores de 35 años. La OMS
estima que para el ano 2020 el número de casos de depresión
clínica se habrá doblado. |
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Pero esto
no tiene por que seguir así. La mayoría de las personas con
enfermedades mentales pueden recuperarse si reciben ayuda
adecuada. Los principales expertos mundiales en la materia
están de acuerdo en que si la sociedad invierte en planes de
intervención temprana. medicación moderna, terapias
psicológicas y apoyo social, es posible detener el avance de
las enfermedades mentales y ahorrar miles de millones de
euros al año. Y, lo que es mas importante, salvar a millones
de personas y a sus familias de las garras del aislamiento y
la desesperación. |
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Según
importantes estudios realizados en el Reino Unido, el coste
económico y social de las enfermedades mentales se cifra en
más de 100.000 millones de euros al año... y eso sólo en el
Reino Unido. Si suponemos que dicho coste puede presentar
cifras similares en el resto de la UE, las enfermedades
mentales podrían estar costando cerca de un billón de euros
al año (poco menos de 2.000 euros por cada hombre, mujer,
niño o niña). En todo caso, será necesario llevar a cabo
estudios más generales para averiguar cuál es el coste real
al que deberán enfrentarse los contribuyentes de la UE como
consecuencia de este problema. |
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A pesar
de los enormes gastos que ocasionan las enfermedades
mentales, muchos gobiernos siguen sin reaccionar. La OMS ha
criticado a numerosos países europeos por lo insuficiente de
su planificación y ha revelado que algunos de esos países no
cuentan con un presupuesto específicamente dedicado a las
enfermedades mentales. Con frecuencia, el dinero asignado al
tratamiento de las enfermedades mentales se derrocha en
enfermedades menos estigmatizadas. |
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La opinión de la sociedad hacia las personas con
enfermedades mentales suele estar distorsionada a causa de
las imágenes ofrecidas por los medios de comunicación, lo
cual, a su vez, puede afectar a la forma en que los
políticos y legisladores toman sus decisiones. Un 64% de los
periodistas admiten que la información sobre el tema no es
todo lo correcta que debiera |
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Ahora hay esperanza. En 2001, la legislación sobre
enfermedades mentales o bien no existía o estaba desfasada
en un 35% de los estados miembros de la UE, un 25% de los
países no habían iniciado aún una reforma de sus políticas
sobre salud mental y sólo un 50% de los países tenían planes
de reforma en marcha, al menos parcialmente. Desde entonces,
8 estados miembros han reevaluado la situación de sus
políticas sobre salud mental con la ayuda de la OMS, o bien
planean hacerlo a corto plazo. Otros cuatro países han
actualizado, modernizado y humanizado su legislación sobre
salud mental. Es un buen comienzo, pero queda mucho por
hacer. |
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Sea usted político, legislador o ciudadano de a pie;
puede empezar simplemente por informarse. Lo más
importante que debe recordar es que las enfermedades
mentales pueden ser tratados, que las personas que los
sufren se recuperan, muchas de ellas por completo, y que
invertir en salud mental no sólo supone ahorrarle a cada
país miles de millones de euros al año, sino que además
puede transformar las vidas de millones de familias en
toda Europa.
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